Invertir forma parte del crecimiento de cualquier empresa. Puede llegar el momento de renovar equipos, ampliar instalaciones, incorporar tecnología o mejorar determinados procesos para seguir siendo competitivos.

 

Las ayudas a la inversión pueden facilitar parte de ese esfuerzo económico cuando el proyecto cumple los requisitos de una convocatoria.

 

Pero no cualquier inversión empresarial puede recibir una subvención.

 

El tipo de empresa, el territorio, la finalidad del proyecto, los gastos previstos y el momento en el que vais a realizar la inversión pueden determinar qué opciones están realmente disponibles.

 

Por eso, antes de comprometer un gasto importante, conviene analizar si existen programas de financiación que puedan encajar con vuestro proyecto.

 

 

¿Qué son las ayudas a la inversión?

 

Las ayudas a la inversión son programas de financiación pública destinados a facilitar determinadas inversiones realizadas por empresas, pymes y otros beneficiarios.

 

Su objetivo puede variar según la convocatoria. Algunas líneas buscan modernizar empresas, mejorar la productividad, impulsar la innovación, reducir el consumo energético o favorecer nuevas inversiones en determinados territorios.

 

La subvención puede financiar una parte del proyecto, pero normalmente estará vinculada a unas actuaciones y unos gastos subvencionables concretos.

 

Por eso, que una inversión sea necesaria para vuestra empresa no significa automáticamente que pueda recibir financiación pública.

 

 

¿Qué inversiones pueden recibir una subvención?

 

No existe una única respuesta.

 

Las inversiones admitidas dependen de las bases reguladoras de cada programa, aunque existen varias áreas que aparecen con frecuencia en las convocatorias empresariales.

 

  1. Inversiones en maquinaria y equipamiento

La adquisición o renovación de maquinaria puede formar parte de determinados programas destinados a mejorar la capacidad productiva de una empresa.

 

También pueden contemplarse equipos vinculados directamente a la actividad empresarial, siempre que cumplan las condiciones de la convocatoria.

 

Sin embargo, las subvenciones para maquinaria tienen particularidades propias relacionadas con el tipo de equipo, la inversión mínima, su carácter nuevo o usado y las fechas de adquisición.

 

Por eso conviene analizar estas inversiones de forma específica cuando la maquinaria representa la parte principal del proyecto.

 

  1. Inversiones en instalaciones

Una empresa puede necesitar ampliar, adaptar o modernizar sus instalaciones para desarrollar su actividad.

 

Determinadas convocatorias pueden contemplar actuaciones relacionadas con instalaciones productivas, adecuación de espacios o incorporación de nuevos sistemas vinculados al proyecto.

 

No significa que cualquier obra pueda recibir financiación.

 

Debéis comprobar qué actuaciones admite el programa y qué parte de la inversión tiene realmente consideración de gasto subvencionable.

 

  1. Inversiones tecnológicas

La tecnología también puede formar parte de un proyecto de inversión.

 

Implantar nuevos sistemas, automatizar procesos o incorporar determinadas soluciones tecnológicas puede mejorar la capacidad productiva y la gestión de una empresa.

 

En estos casos conviene diferenciar entre una inversión empresarial más amplia y un proyecto específicamente orientado a la digitalización de la empresa, ya que pueden existir líneas de financiación diferentes.

 

  1. Inversiones para mejorar procesos productivos

No todas las inversiones consisten únicamente en comprar un nuevo equipo.

 

Una empresa puede plantear un proyecto más amplio para modernizar una línea de producción, aumentar su capacidad, reducir tiempos o mejorar la eficiencia de sus procesos.

 

En estos casos, la convocatoria puede valorar el proyecto en su conjunto y no únicamente una compra aislada.

 

Por eso resulta importante explicar con claridad qué problema pretende resolver la inversión y qué mejora producirá dentro de la empresa.

 

  1. Inversiones en eficiencia y sostenibilidad

Reducir el consumo energético, mejorar instalaciones o incorporar soluciones más eficientes puede formar parte de determinados programas públicos.

 

Estas actuaciones tienen su propio marco de requisitos y gastos elegibles.

 

Cuando el objetivo principal del proyecto sea reducir el consumo o mejorar el comportamiento energético de la empresa, conviene revisar específicamente las subvenciones para eficiencia energética en lugar de tratarlo únicamente como una inversión general.

 

 

¿Una subvención puede cubrir toda la inversión?

 

No necesariamente.

 

Una de las primeras cuestiones que debéis revisar es qué porcentaje del proyecto puede financiar la ayuda.

 

Algunas convocatorias establecen un porcentaje sobre los gastos subvencionables. Otras fijan una cuantía máxima, una inversión mínima o diferentes límites según el tamaño de la empresa y las características del proyecto.

 

Esto significa que podéis tener una inversión de 100.000 euros y que solo una parte de ella sea elegible o pueda recibir financiación.

 

Por eso conviene separar desde el principio el presupuesto total de la empresa del presupuesto que realmente puede considerarse subvencionable.

 

 

¿Qué diferencia hay entre un gasto y una inversión subvencionable?

 

No todos los costes habituales de una empresa tienen la misma consideración.

 

Un gasto corriente necesario para mantener la actividad puede quedar fuera de una convocatoria diseñada específicamente para financiar inversiones.

 

En cambio, la adquisición de un activo, una mejora productiva o una actuación vinculada directamente con el objetivo del programa puede tener más posibilidades de ser admitida.

 

La definición exacta aparece siempre en las bases reguladoras y en la convocatoria.

 

Por eso no conviene asumir que un gasto será subvencionable únicamente porque resulte necesario para vuestro negocio.

 

 

¿Debéis solicitar la ayuda antes de realizar la inversión?

 

Este punto puede ser decisivo.

 

Determinados programas establecen condiciones sobre la fecha en la que puede comenzar el proyecto o realizarse el gasto.

 

Si adquirís un equipo, firmáis un contrato o empezáis una actuación antes del momento permitido, podríais perder la posibilidad de incluir esa inversión en la solicitud.

 

No todas las convocatorias funcionan igual, pero cuando tenéis prevista una inversión importante lo más prudente es revisar las posibles ayudas antes de comprometer el gasto.

 

Así podéis incorporar las fechas de la subvención a vuestra propia planificación.

 

 

¿Qué debéis revisar antes de solicitar ayudas a la inversión?

 

Antes de preparar un expediente completo, conviene hacer una primera comprobación de vuestro proyecto:

 

  1. Quién puede solicitar la ayuda. Comprobad si vuestra empresa cumple los requisitos de tamaño, actividad, forma jurídica y antigüedad.
  2. Dónde debe realizarse la inversión. Muchas líneas están vinculadas a una comunidad autónoma o territorio determinado.
  3. Qué proyecto se quiere financiar. La finalidad de vuestra inversión debe coincidir con los objetivos de la convocatoria.
  4. Qué gastos son subvencionables. Revisad el presupuesto partida por partida.
  5. Cuándo puede comenzar la inversión. Una fecha incorrecta puede afectar a la elegibilidad.
  6. Qué inversión mínima se exige. Algunas convocatorias solo admiten proyectos a partir de una determinada cuantía.
  7. Qué porcentaje puede financiarse. Necesitáis conocer cuánto tendrá que aportar vuestra empresa.
  8. Cómo se producirá el pago. Puede ser necesario financiar inicialmente parte o toda la ejecución.
  9. Qué obligaciones deberéis cumplir después. La inversión puede tener que mantenerse durante un periodo determinado.
  10. Qué requisitos administrativos existen. Puede exigirse estar al corriente de las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social.

 

Esta revisión permite descartar rápidamente convocatorias que no encajan antes de dedicar recursos a preparar la solicitud.

 

 

¿Necesitáis financiación propia aunque consigáis una subvención?

 

En muchos casos, sí.

 

Las subvenciones a la inversión no suelen sustituir por completo la capacidad financiera de la empresa.

 

Puede ser necesario asumir una parte del proyecto con recursos propios o mediante otras fuentes de financiación.

 

También debéis tener en cuenta cuándo se abona la ayuda.

 

Si el pago se produce después de ejecutar y justificar la inversión, vuestra empresa necesitará suficiente tesorería para afrontar el proyecto mientras se tramita el cobro.

 

Por eso, una subvención debe analizarse como una pieza más de la financiación y no como la única fuente de recursos.

 

 

¿Qué documentación puede necesitar un proyecto de inversión?

 

La documentación dependerá del programa y de la dimensión del proyecto.

 

Normalmente será necesario explicar qué inversión queréis realizar, por qué es necesaria, cuánto costará y qué resultados esperáis conseguir.

 

También pueden solicitarse presupuestos u ofertas de proveedores, información económica de la empresa, documentación técnica y justificantes relacionados con el proyecto.

 

Cuanto mejor definido esté vuestro presupuesto antes de buscar financiación, más fácil será comparar la inversión con las condiciones de cada convocatoria.

 

 

¿Qué ocurre después de conseguir la ayuda?

 

La concesión no pone fin al proceso.

 

Una vez ejecutado el proyecto, tendréis que acreditar que la inversión se ha realizado conforme a las condiciones aprobadas.

 

Esto puede implicar presentar facturas, justificantes bancarios, documentación técnica u otras evidencias.

 

También pueden existir obligaciones posteriores relacionadas con el mantenimiento de la inversión o de la actividad.

 

Por eso, antes de solicitar una subvención, conviene comprobar no solo qué podéis recibir, sino también qué compromisos asumirá vuestra empresa.

 

 

No decidáis una inversión únicamente porque exista una subvención

 

Una convocatoria atractiva puede hacer que una inversión parezca más interesante de lo que realmente es.

 

Pero la financiación pública debería acompañar una decisión empresarial que ya tenga sentido.

 

Primero definid qué necesita vuestra empresa: renovar maquinaria, ampliar capacidad, modernizar instalaciones o mejorar procesos.

 

Después podéis comprobar qué programas pueden facilitar esa actuación.

 

Cambiar por completo una inversión solo para cumplir las condiciones de una subvención puede terminar alejándoos de las necesidades reales del negocio.

 

 

¿Cómo saber qué ayuda a la inversión encaja con vuestra empresa?

 

La búsqueda resulta mucho más sencilla cuando el proyecto está definido.

 

No empecéis únicamente preguntando qué subvenciones están disponibles.

 

Partid de vuestra inversión: qué queréis hacer, cuánto costará, dónde se realizará, cuándo queréis empezar y qué mejora esperáis conseguir.

 

Con esos datos podéis comparar diferentes convocatorias y determinar cuáles merece la pena estudiar.

 

En La Fábrica de Subvenciones podemos analizar la inversión que tenéis prevista, revisar los requisitos aplicables e identificar programas de financiación que puedan encajar con vuestro proyecto.

 

Contadnos qué inversión queréis realizar y revisamos qué opciones merece la pena valorar.